martes, 10 de junio de 2008

Train Priest

I.- PORQUE NO.



Porque nos parecemos
puedo aguantar saber
-y quiero torturarnos con-
el presente de lo perdido
por cada uno y por qué.

Nos parecemos tanto.

Por parecernos tanto
no ruego por mucho,
ni existe amenaza,
el reflejo nomás.
Nomás deja que seamos,
nomás dice qué somos.

Y en esta condicionada
e invertida ubicación
aún estamos.

Por parecernos tanto
puedo decir lo de siempre,
también lo bueno y lo malo.
Puede no hacer falta,
puede quebrarlo todo.
Porque ver es escuchar
y estar es decir y gritar
en este amargo lenguaje
de nuestro pulido paseo.

Y de esa condicionada
e invertida compañía
aún bebemos.

No ruego por mucho,
ni existe amenaza
porque lo ocultado,
lo que seguís mostrando,
lo que hiciste y aún debés
lo que todavía te toca
está frente a mis ojos
y detrás mismo también
dentro, entre lo soportado.

Y con esa condicionada
e invertida confidencia
aún contamos.

Para tal conveniencia
de discusión y contacto
-cuando se aborrecen
y celebran los efectos-
cerrar los ojos, pasar al lado,
es horrible, asusta.
Cada uno retoma
esa sed por lo perdido,
esos sentidos tan abrumados,
tan ahogados en tanto mundo.

Se olvida tan rápido la ilusión
(“parecernos tanto”)
Esa de creer que podemos
(y que queremos) vernos
uno al otro/uno en el otro
uno al otro/uno en el otro.

Es horrible, asusta:
se borra la promesa de perdón
a lo no visto en la confusión,
con la réplica del callar
(aunque la vida sea discutir)
que ambos usamos
al mismo tiempo.
Con lo justo de la distancia
en esta afección, este afecto
-que el imposible suma
al resto de nuestros trucos-.

Y por esa condicionada
e invertida evidencia
aún dudamos:

Ver no es lo mismo sin verse.

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miércoles, 21 de mayo de 2008

Cathaul. The Hié Héah Héih

No hay utilidad o razón alguna para tal conjugación, pero como te llevo a todas partes porque añoro ser o dejar de ser como vos, me pregunto, Elly, si de estar esta noche en este lugar, entenderías la brutalidad necesaria de nuestro "De Profundis... ". Alexeiev dirá que sí un par de tardes después: que por más excelso que fueras justamente eso te facilitaría la comprensión del valor de la sincronía de palmas y pies, del retumbar de suelos y vasos, de la necesariedad del desafino; comprenderías que tan vanidosos y solidarios llegamos a ser en menos de lo que tarda una vuelta, sagrada unidad de tiempo. Esa brutalidad de nuestro "De Profundis... " para el dios al que le negamos nombre e hijo, con templo y culto siempre provisorio en el lugar y noche en las que nos posea [... ] Hablo en plural porque me encuentro como siervo de tal grey en esta oportunidad, habiendo naufragado hasta esta ceremonia que comento por la blasfemia y la renuncia. Y si bien fui sacerdote en el resto del mundo y de rituales, aca y ahora veo a una mujer como dueña y administradora de toda barbarie, ella y sus feligreses comparten sus misterios conmigo. Los contemplo estupefacto hasta donde puedo, hasta donde llega mi sensibilidad, hasta donde llega mi brutalidad -que no alcanza a la requerida-. Pero una sombra permanece igual de ausente que yo. Acá y hace un par de himnos la vi en la apariencia de alguna otra que no se degrada en cualquiera, sino que se vuelve cada vez más ella, la fugaz. Es otro rostro en otro cuerpo, que una vez reconocido altera a la multitud circundante, altera a las primeras confusiones y a las que anteriormente fueron reconocidas, altera a la fugaz, la que inició este síndrome de alteración. El lugar está como al llegar y como lo abandonaré, la música cambia, se repite, se baila; la reconocida es otra que deambula junto con los otros que son ellos, yo brindo como vengo brindando hace un rato, dejando de formar parte de a poco. Ésta es la exaltación: otros rostros parte de otros cuerpos, mezclándose junto con las voces al corear el sanctum: "... téngase este hambre y esta sed, así en la fiesta como en la vida... ". Elly y mi compadecer ante su grandeza lejana, se esfumaron por tu culpa: de todas las veces que quiero traerte, Misma, nuevamente tu tenue y divino capricho elige la rebeldía de ser aca y ahora, esperándome antes del caer de la primera de las escamas brillosas del jolgorio adornando mis ojos ya rojos, cuando creía que estaba en franco descanso de todas esas veces que quise traerte.

Regreso de mi retiro espiritual a la ciudad y la semana, soy la tablilla con los mandamientos grabados de cada credo. Como si fuera el día de mi juicio, como si fuera una revelación, dramatizo y exagero queriendo levantar polvo en el asfalto: "Mi frente y pecho raspados y quemados por la misma aspereza del segundo movimiento que completa el binomio de tu golpe: no mirar luego de ver. A vos que nunca me tocaste te culpo por lastimarme. Mi pecho, que no estaba en tu mira, fue blanco inmejorable de lo que no hiciste; la sangre no derramada manchando el éter de mis palabras y gritos insonoros es la única y más solida prueba, que señalo desorbitado por la incredulidad de la tribuna. Estando tan cerca de demostrarlo todo; estando todos frente al carnaval pero yo solo siendo el espectador y el resto de ellos, sin verlo, bailándolo. Ojos grandes, oídos diferenciando el murmullo: no hay razón para tal prédica o descargo, no importa eso sino el conflicto por elegir entre el pecado, el crimen y el teatro para el argumento que efectivice una impugnación, una denuncia. Sea como criatura creada y abandonada, sea por daños y prejuicios por el tironear entre las libertades tuya y mía, sea por catársis. Pero que en algún lado pueda gritar santuario y me redima o regenere y pueda empezar de nuevo."

De mi retiro espiritual regresé a mi purgatorio. No hay utilidad o razón para tal conjugación, lo sé, Elly; no hay utilidad ni razón para que vuelva recién en mi final a querer tu evaluación. Entre invocarte a vos y reclamarle a ella elegí mal nuevamente, pero asumiendo que tenemos la misma capacidad e incapacidad de sentir, hablemos de liturgia o hablemos de código, afirmarás que son los nombres más apropiados los que utilicé esta tarde de debate e incertidumbre. Teniendo, eso sí, la certeza de que así como ningún paraíso es eterno, tampoco lo son los infiernos.



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Esta publicación inesperada fue utilizada para condensar tres textos.

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