Recidiva
"Tu padre en una de sus manifestaciones nuevamente intentó advertirte. Qué hiciste con ese regalo? Nada, tesoro mío; ahí está el otro, operando hasta lo último… "
Cierto tiempo después, en la actual mesa de celebración, una noche más luego de haber estado acumulándose otra tras otra tras otra…
Sospechaba que el arrullo bien podría no ser para quien pensaba y aún así permití que la función se estableciera. Se fijara. Se hundiera. En fin, extrañaba, no hay duda. Obviamente al modo propio, pero es la misma puerta jurada a cierre. Lupeo, y el patrón -por algo así bien denominado- activó el protocolo de dejar sonando un levanta muertos de ponzoñosos huesos quemados. El mismo humo, típicamente llamando sombras. Y surgen. Resurgen. RE-surgen. Sombras a mí.
Mínima instancia, un destello: Si esta vez se troca en conciente el petitorio de concesión de tal pieza? Que por fin resulte no ser llanto y huida, danza; para que esta vez sea rugido y no aullido. Porque por ahí va el carácter sombrío: súplica de derrota, baile de muerte; el cariz cruento de otros momentos es y ha sido simple moneda cada vez en ruego tácito esperada de la misma seca, la misma cruz.
Es que el dolor no es un problema. Por favor, son nervios anunciando, sistemas al servicio. Como lo importante de personas de ciencia en agenda, de curtidos mercenarios bien seducidos y de notas ancladas, sembradas con precisión. Y de este lado santos también bien puestos. De otros fantasmas en apariencia menores -aunque más vigentes- por fin la presencia ACEPTADA. Alrededor perciben y lejanos acercándose, puede que sepelio o legión.
El poder existe, el conocimiento lo tenés
Por qué dudas? Ejercés y has ejercido y nada te importa. La sed va primero, el hambre después. O al revés. Lo que sí, jamás últimos
Por qué dudas?
No alcanzaron ni las exactas instrucciones, decís? Igual aún ahora envuelto supuestamente, podés.
Instruye intuyo - un mentor
"Esto es importante, presta mucha atención. Reclamame que estoy pidiéndote la perfección de un trabajo sucio. Exactamente. Tenés que entender que no queda otra. Agradecé que alguien por fin te lo confirma y encima te deja instrucciones bastante precisas: destruilo. No es suficiente ganarle, humillarlo; tampoco alcanza matarlo. Que deje de respirar e inmediatamente quemalo, porque hasta el hueso es ponzoñoso. Sólo tendrás una oportunidad."
Es otro el modo. El camino se vuelve Campaña por misma adolescencia del Espíritu. Romperás? No, firme: Romperás por fin la vitrina con trofeos y todo de esa disciplina / ese negocio de la oscuridad: Ciclicatlón.


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