sábado, 28 de octubre de 2006

PORQUE SÍ.

En un aula, en lo último de la juventud. Expectante mi silencio, la impresión de una amenaza ya estaba conmigo y era escapar o inmóvil capturar fragmentos, reconstruirla, conocerla, hasta aprenderla por el segmento previo al golpe. Sobreviviría, pero nada más eso, sobreviviría... mi conocimiento llegaba hasta ahí.
Las palabras y risas del resto las notaba por primera vez; extirpado mi regocijo quedándome con la vileza cruda y tensa, se consolida una no humanidad que años habría de tardar en descubrir. Pero ¿qué hacía de regreso en esa silla?. Un gordo profesor de la antigua técnica de los ágiles ojos, concentrado en una hoja arrugada y con los bordes oxidados comenzó a mencionar nombres, recordé que eran los que cada alumno había elegido, antes de saber algo, antes de odiar, antes de desear, antes de querer elegir. Lo que no podía recordar era qué había puesto yo. Él no debió guardar esa hoja. Se detuvo abruptamente, "Exactly -dijo- ¿Por qué?", todos giraron hacia donde me encontraba, "Exactly -repetí para mis adentros- ¿Por qué?" se astilló uno de mis ojos... [FIN DEL SUEÑO]

"Parco, Parco... levantate... lo vi, está rondando a unas cuadrás de acá... "
"Demons... " dije.
"Donde lo dejaste, no vuelvas a hacerlo, por algo se dejó encontrar."

Me levanté, una casualidad me llevó a ese barrio. Sus calles algo trataron de conectar conmigo, no me interesó. Kuhn llegó más tarde, seguía a Simio Maldad hace unos meses; sabía que vine más que nada con excusas para perder unos días recostado y no porque quisiera atrapar a Simio, lo enviaron para asegurar que lo hiciera de una vez.
Lo de siempre, Kuhn y alguna que otra vieja lo descubrieron, sin cubrirse, pero en estas calles pasar más de una vez, por otras como si sempre hubiera estado en ellas.
Existía un parque. En el suelo, apoyando únicamente la espalda en un banco de cemento con los brazos cruzados sobre el abdomen, no me miraba; a unos tres metros de él dije "¿no corrés? ¿no rugís?" gritarle era un juego en el estaba solo, no había ni quería réplica de su parte. Dejó caer los brazos a un lado, "¡Imbécil, te abriste el estómago!" de repente lo noté, apenas mantenía cada extremidad unida a su cuerpo, no había armas, no pudo hacerlo con las garras... "¿Qué intentaste atravesar? ¿A qué te lanzaste?", del otro lado del parque Kuhn se impacientaba, vendría a punzarme para que nos lo llevemos al menos. Simio Maldad temblaba, como si mantuviera una contorsión para evitar alterar algo que lo rodeara, él fue parte mía alguna vez, un poco siquiera quería suponer que lo conocía y esperaba -tenía por hecho- que levantaría la mirada roja y saltaría en escape no sin buscar arrancarme algo de piel, sin previo aviso y sin el menor sonido, como otras veces; pero jamás lo vi con ese tipo de heridas, un temor me encontró, mi trabajo, mi libertad era que Simio Maldad desapareciera definitivamente, no quería que así fuese -"Demons..."-. En este caso reduje los tres metros, que en definitiva no aseguraban invulnerabilidad, "Qué atravesaste monstruo, qué" "¿Dónde dejaste la sangre, por qué está abierto tu estómago?" dentro mío garabateó una respuesta "Intento" creí leer escondido en su salvajismo, sumado a la confusión de esa anormal forma de entendimiento, Simio Maldad no se comunicaba conmigo, nunca, ni siquiera antes de que fuera sacado de mí. No podía permitirse esto, recién ahora, "¿Qué intentaste? ¿Por qué temblás?", quería tomarlo y provocarlo, su imagen era terrible, terminaría por deshacerlo, me refrené y volví a esperar que levantara la mirada roja y mudo saltara con toda frialdad, aunque me matara, ya que las respuestas que necesitaba, acumuladas repentinamente en ese desparpajo de carne sucia y maloliente, se perderían sin remedio y el vacío que ignoré se completaría. "¡Demons! ¿Qué quisiste atravesar? ¿qué pensaste completar?" Comienza a amanecer, Kuhn corre hacia acá "¡Imbécil, abriste tu estómago! ¿Dónde las armas o la criatura? ¿fue soltada ella también? ¿Por qué ahora? ¡Sos un monstruo, no es tuyo rescatar! ¡Levantá la puta mirada roja de una puta vez! ¡Demons, Demons, Demons! ¿Por qué Ahora temblás?". "Es el miedo" movía sus labios, los horrendos dientes marrones no evitaron que fuera clara esa voz tenue. Levantó y giró la cabeza en mi dirección, ojos plateados, parpadeó una vez, ojos blancos, parpadea una segunda vez, ojos púrpura, no comprendo cómo pero logra erguirse rústicamente y sostenerse, pasa al lado mío corriendo en forma torpe con los brazos colgando a punto de desprenderse. Kuhn continúa acercándose, aunque ya no estoy seguro contra quién de los dos... [FIN DEL SUEÑO EN EL SUEÑO]







I know, sometimes you ask for the reason of call you ~MyLord~,
now is obvious: you have seen me like a poor dark demon, fool and bad.
And you whisper in a word-and-laugh storm:
{D0n't be affraid of your basic form},
baptizing me. Whether you want to or not.