sin partida, sin retorno,
cómo hablar, escuchar o escribir,
cómo la búsqueda puede ser espera.
Jamás estuviste, jamás fueron,
vos, las palabras y los besos.
[.....]
sin partida, sin retorno,
que me dejes, que vuelvas.
[...]
Dejar y volver a las palabras bellas
imposible si jamás estuviste
si jamás supe, ni escribí,
si siempre esperé
que me dejes, que vuelvas.
Luego de un sueño tétrico de resaca, al momento de haberme levantado, encontré sobre una de las mesas que hay en mi casa un papel con este poema. Estaba mareado, al leerlo mi cabeza aprendió a dar vueltas y el asco exageró cuando sin ser necesario terminarlo ya me era imposible negar -si bien no recordaba cómo llegué a mi casa, ni una mínima parte de los dos días anteriores- que tenía perfectamente claro el haber sido yo el autor de esos versos, varios de hecho intraducibles por el particular manejo de mi cuerpo en ese momento, con fragmentos completos en mi memoria de ello y el dolor que parecía muy convincente confundido con el malestar físico.
Soy hijo del licántropo, el egoísmo comienza conmigo, podría objetarse lo contradictorio de mencionar a otro para hablar de mí y mi egoísmo, pero el apellido abrirá camino al nombre. Hijo del licántropo, lo hecho es la justificación, la garantía, la deuda de lo que hice y hago; podría objetarse lo incoherente de todo lo escrito hasta ahora: hay un poema, una resaca, muchos olvidos, una persistencia, dolor por todos lados y de todo aspecto, un licántropo, egoísmo; queda una extraña paz furiosa o furia pacífica -que, no voy a mentir, ya alguna vez antes creí haber sentido- cuyo fin implacable es encontrarme y decirme quien soy y lo que tengo, lo que traje de otros mundos, lo que robe en este, lo que me fue donado, lo que heredé, lo que temo conocer y usar. Primero que nada, el reflejo es falso desde la perspectiva de lo útil y en general, pero si es reflejo es de algo que existe de y con alguna forma, fruto casi de una violación, esto también visto desde una perspectiva de lo útil pero sólo desde lo útil, sobreviví como mi bastardo padre tan errónea y caprichosamente. Finalmente: el orden/desorden, la desesperación/calma, la molestia, la pérdida de tiempo, la soberbia/humillación, el olvido/recuerdo, el cálculo/instinto, el volver a dejar/dejar volver/dejar de volver es todo en cada una de sus palabras confusas, infructíferas, engreídas, huecas, excusa a lo máximo que puede aspirar. El hijo del licántropo [Seervant] lo que hizo, lo que dijo, lo que buscó, lo que encontró, lo que lo hizo vivir, lo que lo mató, lo que regaló y mezquinó, lo que quiso, lo que odió, quién fue y lo que deja son solo eso: palabras; y las palabras a parte de nada hacer a su vez nada dicen.
nota: no sé nada de Cruz y sus delirios sobre Pabstmagnanhar... algo. Es posible que haya desaparecido o se haya hartado.
Egoism Begins With Me
"Sam: Whenever there is any doubt, there is no doubt[...]" // "Escritor: Un hombre escribe porque está atormentado, porque duda[...]"


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